Por Miguel Omar


Comúnmente en música consideramos a la melodía como el elemento más
importante de una obra musical, y en gran medida es así, ya que esta condensa los demás elementos estructurales de la creación musical, como lo son la armonía y el ritmo.

En la creación musical, la armonía establece la coherencia en el lenguaje, el coral su espacialidad ya la vez contorno inteligible que liquida el fraseo de acordes en una cadencia. Esto es de suma relevancia para el desarrollo melódico, ya que, en una secuencia de acordes con sentido y puntuación son estos que afectan directamente a la inflexión melódica, tanto en su elaboración y recorrido. El ritmo es el elemento del movimiento, y, de igual que la armonía condiciona la inteligibilidad, coherencia y variedad de una línea melódica.

En la creación musical (delimitando a un contexto escalar o serial, y no uno
gestual o textural) el objetivo es la creación melódica. Esta puede aparecer por diversas causas; como consecuencia del trabajo de la armonía y ritmo o de manera singular e intuitiva; sugiriendo intrínsecamente elementos armónicos y temporales.

Es así que la melodía sobresale a manera de síntesis de la armonía-ritmo,
consecuente de estos y a la vez una posibilidad de potenciarlos, pero ¿que
sucede cuando nos encontramos en un formato musical donde la melodía y el
verso, la música y la palabra, se entremezclan en una expresión?

Fernando Pessoa dice:

Yo, sin embargo, diría que la poesía es una música que se hace con ideas, en lugar de con emociones. Con emociones haréis solo música. Con emociones que tienden, que se añaden a las ideas para definirse, haréis el canto. Con ideas, que contengan tan solo lo que la emoción hay necesariamente en todas las ideas, haréis poesía. De este modo, el canto es la forma primitiva de la poesía, porque es el camino hacia ella

(Odas de Ricardo Reis, p15).

A mi entender este texto presupone la generación de consecuentes, de emociones a música, de música a canto, y de canto a poesía, como si la palabra concreta se estructurara en sí bajo el espíritu de la música.

Llegado a este punto, surge la cuestión, ¿Qué elemento tiene más importancia o relevancia, la melodía o el verso?. Es una obviedad que la respuesta puede atribuirse a la perspectiva, el poeta o
escritor probablemente pensarán que el espíritu de una obra que combina melodía y verso tiene como elemento primordial la palabra, de igual manera el compositor o arreglista asumirá que el espíritu de la obra se expresa primeramente en el giro melódico.

Schiller dice:

El sentimiento carece en mí, al principio, de un objeto determinado y claro; este no se
forma hasta más tarde. Precede un cierto ánimo musical, y a este sigue después en mi la
idea poética (El origen de la tragedia, p46).

Bajo estas palabras es claro que Schiller no afirma que es lo más relevante, sino simplemente el estado que precede, lo que puede derivar a cuestiones quizá más complejas cómo, ¿es la melodía una representación del verso? o ¿el verso un intento más “objetivo” de mostrar la subjetividad melódica?.

Nietzsche propone algo parecido:

La melodía es, pues, lo primero y universal, que, por ello, puede padecer en sí también múltiples objetivaciones, en múltiples textos (el origen de la tragedia, p51).

En este sentido creo que valora el arte melódico sobre el textual ya que este tiene un carácter subjetivo profundo, y en sí generador de alguna forma de objetivación consecuente a él, alguna forma de arte que represente de manera más concreta y superficial esa profundidad que tiene el carácter melódico, difuminado pero primordial.

En este mismo capítulo Nietzsche añade;

La palabra, la imagen, el concepto buscan una expresión análoga a la música y padecen
ahora en sí la violencia de esta (el origen de la tragedia, p52).

Nuevamente y de manera más expresiva aclara el sometimiento de la palabra al sonido. Es recurrente que las personas explican sus interpretaciones musicales con imaginación, el oyente siempre recibe la melodía como un ente incitador a la expresión, a paisajes, emociones o letras.

Claro que existe un arte inverso muy común en nuestros días en donde el guion y propaganda atan a la música con un fin persuasivo y no se arriesgará este nuevo arte a que la música sea un elemento que esté de frente, sino que se relega simplemente como un potenciador del mensaje persuasivo.

La ópera y el poema sinfónico son formas musicales que se programan a raíz de un libreto, poesía o pintura, pero aun en ese caso es la música el objetivo sobre lo externo, aunque el texto sea una excusa para su creación.

En el cierre del capítulo Nietzsche dice;

Todo este análisis se atiene al hecho de que, así como la lírica depende del espíritu de la música, así la música misma, en su completa soberanía, no necesita de la imagen ni del concepto, sino que únicamente los soporta a su lado. La poesía del lírico no puede expresar nada que no esté ya, con máxima general y vigencia universal, en la música, la cual ha forzado al lírico a emplear un lenguaje figurado. Con el lenguaje es imposible alcanzar de modo exhaustivo el simbolismo universal de la música, precisamente por que
esta se refiere de manera simbólica a la contradicción primordial y al dolor primordial existentes en el corazón de lo uno primordial, y, por tanto, simboliza una esfera que está por encima y antes de toda apariencia (el origen de la tragedia, p54).

Esta última cita es una clara reafirmación de las citas mencionadas anteriormente, como si lo subyacente que es la melodía generara en su total subjetividad una condición de la que el texto no puede escapar.

Es común observar que antes de entender el lenguaje el niño la puede percibir melodías y asimilarlas, su altura y expresión, pero este fenómeno no sólo pasa con niños sino con los neófitos, un ejemplo sería aquel que escucha una melodía con texto en un lenguaje que desconoce, en un idioma que ignora, este escucha es aún capaz a de sentir en su plenitud la potencia melódica, e interpretar en gran medida el mensaje artístico.

El objetivo de este escrito no es llegar a una respuesta total, ya que en la creación artística siempre podemos invertir las perspectivas para buscar diferentes resultados. Aun así, creo importante revivir o sacar a la luz la discusión sobre la melodía, música o sonido y el verso, la palabra o texto, que muchas veces van unidos en una canción o pieza vocal y que tanto nos seducen por el misterio que generan al combinarse.


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